En una ofensiva sin precedentes, el entrenamiento del FBI a agentes mexicanos marca una nueva fase en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado transnacional.
El entrenamiento del FBI a agentes mexicanos Coordinado junto al Departamento de Defensa de los Estados Unidos y con el respaldo táctico del Comando Sur (SOUTHCOM), este programa busca crear élites mexicanas capaces de desmantelar las redes criminales desde su núcleo: en sus operaciones logísticas, financieras y territoriales.
El programa de entrenamiento del FBI a agentes mexicanos, que comenzó a ejecutarse este mes bajo la dirección de la unidad TOC-Oeste del FBI, implica capacitación intensiva en inteligencia táctica, operaciones encubiertas, vigilancia avanzada, análisis financiero y combate urbano.
La meta es simple pero ambiciosa: convertir a los cuerpos de seguridad mexicanos en una fuerza capaz de neutralizar a los cárteles de manera quirúrgica y estratégica, sin depender exclusivamente del poder militar.

Tecnología, táctica y fuego real: Entrenamiento del FBI a agentes mexicanos
Lejos de las aulas teóricas, el entrenamiento del FBI a agentes mexicanos se desarrolla en escenarios controlados que simulan tiroteos, secuestros, tomas de rehenes y emboscadas.
Los instructores: miembros del 7.º Grupo de Fuerzas Especiales del Ejército de Estados Unidos —los célebres Boinas Verdes— imparten módulos prácticos que incluyen desde extracción forense de datos en tiempo real hasta rastreo de activos financieros en paraísos fiscales.
Cada agente recibe además formación en primeros auxilios tácticos, como parte del entrenamiento en “atención médica bajo fuego”, técnica clave en enfrentamientos donde cada segundo cuenta.
Esta preparación incluye el uso de botiquines de combate diseñados para estabilizar heridos hasta que lleguen a un hospital.
Golpear las redes, no solo las cabezas
Lo más revolucionario del programa es su enfoque: no se trata solo de capturar capos, sino de destruir las estructuras que los sostienen. Por eso, las células entrenadas están orientadas a identificar y neutralizar no solo a líderes criminales, sino también:
- Operadores financieros que lavan dinero del narcotráfico.
- Proveedores de armas y fentanilo.
- Sicarios y jefes de seguridad armada.
- Facilitadores de corrupción en gobiernos locales.
- Extorsionadores y operadores de redes de trata.
Según fuentes del FBI, la intención es cortar todos los eslabones que hacen posible el poder expansivo de grupos como el Cártel de Sinaloa y el CJNG, ambos considerados organizaciones terroristas por la administración Trump.
Expansión del TOC-Oeste en América Latina
El entrenamiento del FBI a agentes mexicanos forma parte de una estrategia regional más amplia. El FBI ha desplegado equipos TOC-Oeste en seis países latinoamericanos: Colombia, República Dominicana, Guatemala, Honduras y dos sedes activas en México, con planes de expansión hacia Panamá y otras zonas donde el crimen organizado representa una amenaza hemisférica.
Los criterios de selección de los países donde se instalan estas unidades son claros: zonas con alta presencia de redes delictivas, rutas de tráfico, corrupción institucional y capacidad operativa de sus gobiernos.
México, en una encrucijada
Este nuevo esquema llega en un momento crucial. Los cárteles mexicanos ya no solo trafican drogas: hoy manejan rutas migratorias, controlan industrias completas a través de extorsiones, participan en el robo masivo de combustible y han infiltrado estructuras políticas locales. En este contexto, el gobierno de Claudia Sheinbaum enfrenta el reto de aplicar inteligencia más que fuerza bruta.
El entrenamiento del FBI a agentes mexicanos representa un intento de cambiar el paradigma: de un enfoque reactivo y violento a uno preventivo, quirúrgico y basado en datos. Sin embargo, este tipo de cooperación también implica riesgos diplomáticos. Ya existen sectores en México que ven con recelo la creciente presencia operativa de agencias estadounidenses en temas de seguridad nacional.
Una alianza que marca el futuro
Mientras la violencia del narcotráfico sigue cobrando vidas en varias regiones del país, el éxito de este programa podría redefinir el modelo de combate al crimen organizado en México y Latinoamérica.
Si las células entrenadas logran neutralizar las finanzas y logística de los cárteles, podrían generar un efecto dominó que debilite de forma estructural a estas organizaciones criminales.
Pero para ello, será necesario algo más que entrenamiento táctico. También se requiere voluntad política, limpieza institucional y un marco legal que permita operar sin interferencias ni protección a criminales desde las esferas del poder.
Por ahora, el entrenamiento del FBI a agentes mexicanos ofrece una chispa de esperanza en medio de un escenario dominado por la violencia y la impunidad.
El tiempo dirá si esta nueva estrategia logra sus objetivos… o si se convierte en una promesa más en la larga guerra contra el narcotráfico.