Nueva York, 29 de julio de 2025 — Un trágico tiroteo en el edificio de la NFL en Manhattan dejó un saldo de cuatro personas muertas y varios heridos, sacudiendo al centro financiero de Nueva York y generando fuertes cuestionamientos sobre la seguridad en instalaciones corporativas de alto perfil.

El atacante, identificado como Shane Tamura, de 38 años, presuntamente pretendía atacar directamente las oficinas de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL), pero se equivocó de elevador, según declaraciones del alcalde Eric Adams.

Las primeras investigaciones sobre el tiroteo en el edificio de la NFL apuntan a que Tamura tenía un historial de enfermedad mental y que su acción violenta podría haber estado motivada por un profundo resentimiento hacia la NFL, institución a la que responsabilizaba por supuestos daños neurológicos derivados de su participación en el fútbol americano escolar hace casi dos décadas.

Un objetivo erróneo, una tragedia real

Según declaraciones del alcalde Adams en medios locales, Tamura ingresó armado con un rifle M4 al edificio ubicado en el número 345 de Park Avenue, donde se encuentran no solo las oficinas de la NFL, sino también las de Blackstone, KPMG y Rudin Management. “La sede de la NFL estaba en el edificio y se equivocó de ascensor”, explicó Adams.

El atacante disparó en el vestíbulo, asesinando a un policía fuera de servicio, Didarul Islam, quien realizaba labores de seguridad privada, y a otras tres personas, incluyendo a un empleado de la empresa Blackstone. Luego, Tamura subió por error a la planta 33 —donde se encuentran las oficinas de Rudin Management— y mató a otra persona antes de suicidarse.

El tiroteo en el edificio de la NFL dejó además a un empleado de la NFL gravemente herido, según informó el comisionado de la liga, Roger Goodell, en un memorándum interno enviado a los trabajadores. “Actualmente se encuentra en el hospital y en estado estable. Estamos apoyando a su familia”, escribió Goodell, quien también anunció que se incrementarán las medidas de seguridad en las próximas semanas.

La nota del atacante y su obsesión con la NFL

Una fuente citada por la agencia AP reveló que Tamura dejó una nota incoherente donde culpaba directamente a la NFL por su estado de salud. En ella, afirmaba padecer encefalopatía traumática crónica (ETC), una enfermedad cerebral degenerativa causada por traumatismos craneales repetidos, común en jugadores de fútbol americano y otros deportes de contacto.

La nota también pedía que su cerebro fuera examinado tras su muerte. Aunque no existen pruebas médicas que confirmen que Tamura padecía ETC, su obsesión con esta enfermedad y con la NFL parece haber sido un factor determinante en su accionar.

Tiroteo en el edificio de la NFL: Un ataque con múltiples víctimas

Las cámaras de seguridad mostraron que Tamura descendió de un BMW estacionado en doble fila poco antes de las 6:30 p.m., cruzó la plaza del edificio con su arma en mano y abrió fuego apenas entró. En el tiroteo murieron:

  • Didarul Islam, agente de policía y héroe, según las autoridades.
  • Una empleada de Blackstone que intentaba resguardarse.
  • Un guardia de seguridad ubicado en el mostrador.
  • Un trabajador de Rudin Management en la planta 33.

Además, tras el tiroteo en el edificio de la NFL, al menos, dos personas resultaron heridas, una de ellas perteneciente al equipo de la NFL.

Las oficinas de la NFL, situadas entre los pisos 5 y 8 del edificio, fueron evacuadas mientras los empleados se refugiaban. La liga indicó que todos sus trabajadores han sido localizados y están fuera de peligro, pero continuará el monitoreo psicológico del personal tras la crisis.

Reacciones y medidas posteriores

Este tiroteo en el edificio de la NFL reaviva los debates sobre la salud mental en Estados Unidos, la violencia armada y las secuelas del fútbol americano en exjugadores. También ha puesto en el centro de atención la seguridad de los rascacielos que albergan sedes corporativas clave en la ciudad.

El comisionado Roger Goodell calificó la jornada como “uno de los días más difíciles en la historia reciente de la NFL”, y alentó a los empleados a trabajar desde casa o tomar el día libre mientras se refuerzan los protocolos internos.

Por su parte, el alcalde Adams insistió en la necesidad de reforzar la coordinación entre los equipos de salud mental y los servicios de seguridad. “Este incidente subraya una vez más cómo la negligencia en la atención de enfermedades mentales puede tener consecuencias fatales”, señaló.

¿Un caso aislado o un síntoma de algo mayor?

Aunque las autoridades consideran que se trata de un acto aislado, el tiroteo en el edificio de la NFL refleja una combinación de factores críticos: acceso fácil a armas de asalto, trastornos no tratados, y una cultura deportiva que históricamente ha ignorado las secuelas neurológicas en sus jugadores.

La tragedia podría reabrir la discusión sobre la responsabilidad de las ligas deportivas frente a los exjugadores con secuelas mentales, así como la necesidad de reforzar los sistemas de detección temprana de violencia potencial por causas psicológicas.

Mientras tanto, la ciudad de Nueva York llora la pérdida de cuatro vidas y reevalúa sus medidas de seguridad para evitar que hechos similares se repitan.

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