Ciudad de México. — El Producto Interno Bruto (PIB) de México creció 0.7% durante el segundo trimestre de 2025, según cifras preliminares publicadas este miércoles por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Este dato representa el segundo trimestre consecutivo con crecimiento, lo que aleja al país de una recesión económica en México, al menos en términos técnicos.

El avance, aunque modesto, refleja una ligera recuperación de la economía mexicana, que enfrentó un cierre complicado en 2024 debido a factores externos como la elección presidencial en Estados Unidos y los aranceles impuestos por ese país a productos mexicanos.

El crecimiento del PIB entre abril y junio fue impulsado principalmente por los sectores industrial (0.8%) y de servicios (0.7%), mientras que el sector agropecuario mostró una caída significativa de -1.3%, según cifras desestacionalizadas del Inegi. Este comportamiento mixto confirma que, si bien se evita una recesión técnica, los retos estructurales de la economía mexicana siguen presentes.

¿Qué es una recesión técnica y por qué se temía en México?

Se considera que un país entra en recesión técnica cuando su PIB registra dos trimestres consecutivos de contracción. Durante el último trimestre de 2024, la economía mexicana cayó 0.6%, arrastrada por la incertidumbre generada por el retorno de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos y la consecuente tensión comercial bilateral.

Ante ese contexto, diversos analistas, incluyendo expertos de Citi, anticiparon que México entraría en una recesión económica en la primera mitad de 2025. Sin embargo, el crecimiento de 0.2% en el primer trimestre y el nuevo avance de 0.7% en el segundo trimestre desactivaron ese escenario.

A pesar de ello, la economista Gabriela Siller, directora de análisis de Banco Base, advirtió que “aunque México no está en recesión económica, eso no significa que la economía esté bien”. El crecimiento es bajo, la inversión sigue rezagada y los desafíos externos continúan afectando la confianza empresarial y el consumo interno.

Perspectivas para lo que resta del año: ¿recesión económica en México?

Aunque se ha evitado la recesión económica en México hasta el segundo trimestre de 2025, los analistas alertan sobre los riesgos que persisten en el segundo semestre. Entre ellos, destacan los aranceles aún vigentes por parte de Estados Unidos, los cuales han encarecido las exportaciones mexicanas y podrían limitar la actividad manufacturera en los próximos meses.

El Fondo Monetario Internacional (FMI), que en abril proyectó una caída del PIB mexicano de -0.3% para el cierre de 2025, actualizó recientemente su estimación y ahora espera un crecimiento marginal de 0.2%, según su informe del 29 de julio sobre Perspectivas Económicas Mundiales. Aunque es una corrección al alza, sigue reflejando un panorama débil para la economía nacional.

Sheinbaum defiende el rumbo económico

La presidenta Claudia Sheinbaum celebró el crecimiento trimestral y reiteró su confianza en el plan económico de su administración, alejándose de la idea de una recesión económica en México: “La economía mexicana es fuerte y sólida. El plan que desarrollamos está rindiendo efecto y va a ser mayor el próximo año; pasa de menos a más”, declaró.

No obstante, expertos advierten que la economía enfrenta varios retos estructurales que podrían limitar su crecimiento en el mediano plazo: bajo nivel de inversión pública y privada, inseguridad, falta de incentivos a la innovación y una dependencia significativa del mercado estadounidense.

Se evita la recesión en México, pero persiste la fragilidad

En resumen, los últimos datos del PIB indican que la recesión económica en México ha sido evitada por ahora, al menos en términos técnicos. Sin embargo, el ritmo de crecimiento sigue siendo insuficiente para generar un impulso sostenido y generalizado en la economía.

Los próximos dos trimestres serán cruciales para determinar si México logra consolidar una recuperación más firme o si vuelve a acercarse peligrosamente al terreno negativo. Mientras tanto, tanto el sector público como el privado deberán redoblar esfuerzos para dinamizar la inversión, proteger el empleo y garantizar estabilidad en medio de un entorno global todavía volátil.

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