Chiapas, México. — Una crisis sanitaria y económica se agrava en el sur de México tras la reaparición del gusano barrenador del ganado, un organismo que ha generado preocupación binacional. La emergencia llevó a Estados Unidos a suspender nuevamente las importaciones de ganado mexicano, luego de detectarse casos de animales infectados con el parásito come carne de ganado en Texas, lo que podría causar multimillonarias pérdidas si se propaga.
El parásito que devora carne de ganado, identificado como Cochliomyia hominivorax, es una mosca cuyas larvas se alimentan de tejido vivo.
Afecta a una amplia gama de animales, incluidos bovinos, ovinos, porcinos e incluso mascotas como perros y gatos. Aunque es endémico en partes de Centroamérica, el temor de que el parásito cruce la frontera hacia Texas ha activado protocolos de emergencia en ambos países.

Propagación del parásito que devora carne de ganado
En el estado de Chiapas, donde se ha concentrado el brote, los ganaderos reportan una propagación acelerada del gusano barrenador. El problema se ha agravado debido al alto costo de los medicamentos antiparasitarios, los cuales han duplicado su precio en las últimas semanas, y a la falta de apoyo institucional. Veterinarios como Alfredo Chávez han registrado decenas de casos, asegurando que en muchos casos han debido actuar sin respaldo del gobierno.
“Nosotros lo hemos enfrentado solos”, dijo Chávez, quien ha tratado personalmente varios casos con un equipo improvisado: pinzas, aerosoles y tubos de plástico para recolectar larvas.
Ganaderos desesperados están usando remedios caseros peligrosos, como aplicar gasolina o cal viva en heridas para expulsar las larvas, lo que representa un riesgo para el bienestar animal y la salud pública.

Prohibición en EE.UU. y amenaza para Texas
El gobierno de Estados Unidos reactivó este mes la prohibición total de importaciones de ganado desde México, luego de detectar un ejemplar infectado en el estado de Veracruz, a cientos de kilómetros de la frontera y evitar la propagación del parásito que devora carne de ganado.
Aunque el parásito come carne de ganado en Texas no ha sido confirmado, las autoridades estadounidenses temen que su llegada sea inminente.
La reintroducción del gusano barrenador en Texas, o parásito que devora carne de ganado, podría tener consecuencias devastadoras. En brotes previos, las pérdidas económicas se contaron en cientos de millones de dólares, y erradicar la plaga costó años de trabajo y colaboración binacional.
El Departamento de Agricultura de EE.UU. y SENASICA (Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria de México) han reactivado sus mecanismos de vigilancia, pero los ganaderos insisten en que la respuesta ha sido lenta y poco efectiva.
Medidas de contención: moscas estériles y producción en Chiapas
En un intento por frenar la expansión del parásito que devora carne de ganado, México construye una planta de producción de moscas estériles en Chiapas, con financiamiento estadounidense.
Esta técnica fue utilizada con éxito en las décadas de 1980 y 1990 y consiste en liberar moscas macho incapaces de reproducirse, lo que interrumpe el ciclo biológico del parásito.
Sin embargo, la planta no estará operativa hasta 2026, por lo que las medidas actuales se centran en tratamientos farmacológicos y control de focos activos.
Edi Valencia Santos, cuidador de ranchos en la región, ha registrado cinco casos en su propiedad y asegura que, hasta ahora, solo han recibido visitas informativas por parte del gobierno. “No han traído recursos ni medicamentos. Estamos gastando de nuestros bolsillos y cada tratamiento es caro”, lamentó.
Impacto económico y sanitario a nivel nacional
Aunque muchos de los animales en regiones como Chiapas están destinados al consumo interno, la presencia del parásito en México ha paralizado por completo las exportaciones ganaderas a Estados Unidos, lo que afecta a productores a nivel nacional.
El país exporta más de un millón de cabezas de ganado anualmente al mercado estadounidense, y la suspensión genera pérdidas millonarias, especialmente en los estados del norte.
La situación es crítica: sin acciones urgentes de control, el parásito come carne de ganado en Texas podría convertirse en una realidad, revirtiendo décadas de esfuerzos sanitarios e impactando gravemente el comercio agropecuario bilateral.