Este jueves 07 de agosto se conoció que Banxico baja la tasas de interés de referencia, fijándola en 7.75%, una decisión ampliamente anticipada por los analistas financieros y los mercados.
Esta reducción de 25 puntos base marca un giro en la política monetaria del banco central, que hasta ahora había aplicado recortes de 50 puntos base en cada una de sus reuniones de 2025.
La decisión se produce en un contexto donde Banxico baja las tasas de interés por quinta ocasión en el año, pero muestra mayor cautela ante un panorama económico mixto. A pesar de la tendencia a la baja en la inflación, factores como la debilidad de la actividad económica interna y la incertidumbre global parecen haber influido en la decisión de moderar el ritmo de ajuste.

Banxico baja las tasas de interés: una decisión dividida
Durante la más reciente reunión de la Junta de Gobierno de Banxico, el subgobernador Jonathan Heath se mantuvo como la única voz disidente, votando en contra de este nuevo recorte. Heath ya había manifestado previamente su preocupación por los efectos que una política demasiado laxa podría tener sobre las expectativas inflacionarias y la credibilidad institucional del banco central.
En las minutas de la reunión de junio, Heath argumentó que “con esta decisión se manda un mensaje de complacencia en detrimento de nuestro compromiso con el objetivo inflacionario y nos resta credibilidad, especialmente ahora cuando la trayectoria del pronóstico de inflación no se está cumpliendo”.
Pese a ello, el resto de los integrantes de la Junta de Gobierno respaldaron de que Banxico baja las tasas de interés, con un recorte de 25 puntos base, considerando que el entorno macroeconómico permite continuar con el ciclo de flexibilización monetaria, aunque de forma más prudente.
Inflación a la baja y entorno económico débil
Uno de los principales catalizadores luego de que Banxico baja las tasas de interés, fue la desaceleración de la inflación, que en julio se ubicó en su nivel más bajo desde finales de 2020.
Esta caída en los precios ha reducido las presiones sobre la política monetaria, permitiendo al banco central avanzar con los recortes sin comprometer sus metas inflacionarias.
Además, la Junta de Gobierno subrayó que la actividad económica nacional ha mostrado signos de debilidad en los últimos meses. La baja en la demanda interna, sumada a una desaceleración en el mercado laboral de Estados Unidos —principal socio comercial de México—, ha llevado a un entorno menos dinámico para el crecimiento económico.
“Se consideró el comportamiento del tipo de cambio, la debilidad mostrada por la actividad económica y los posibles impactos ante cambios en políticas comerciales a nivel global”, indicó el comunicado oficial de Banxico.
Perspectivas para lo que resta de 2025
Con esta decisión, el Banco de México deja abierta la puerta a futuros recortes en sus próximas tres reuniones del año, programadas para septiembre, noviembre y diciembre. La continuidad del ciclo de baja de tasas dependerá del comportamiento de la inflación, el tipo de cambio, las condiciones financieras internacionales y la evolución del entorno político-comercial global.
Analistas coinciden en que si la inflación continúa bajando y la economía no muestra señales claras de reactivación, Banxico podría cerrar el año con una tasa por debajo del 7.25%.
Sin embargo, algunos especialistas advierten que mantener una postura demasiado acomodaticia podría poner en riesgo el anclaje de las expectativas inflacionarias.
Contexto internacional y tipo de cambio
La decisión de que Banxico baja las tasas de interés también se enmarca en un entorno financiero internacional más favorable para los mercados emergentes. El peso mexicano se ha fortalecido frente al dólar en las últimas semanas, lo que da al banco central mayor margen para relajar su política monetaria sin generar presiones adicionales sobre el tipo de cambio.
Asimismo, el debilitamiento de la economía estadounidense y los crecientes riesgos geopolíticos están generando una reconfiguración en los flujos de capital, lo que podría beneficiar a economías con fundamentos sólidos como México, siempre que se mantenga una conducción prudente de la política monetaria y fiscal.
Con esta quinta reducción de tasas en lo que va del año, Banxico baja las tasas de interés y adopta un enfoque más moderado en su estrategia, en un contexto de desaceleración inflacionaria y debilidad económica.
Las próximas decisiones dependerán del comportamiento de los principales indicadores macroeconómicos y del equilibrio entre el crecimiento y la estabilidad de precios.