La administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sostiene que sus políticas de seguridad y control fronterizo están logrando un objetivo que, según sus voceros, parecía imposible hace unos años: la bancarrota de los cárteles en México.
El encargado de transmitir este mensaje ha sido Tom Homan, zar fronterizo estadounidense, quien en una reciente declaración aseguró que las organizaciones criminales que operan en el país vecino se encuentran en un punto de debilitamiento financiero sin precedentes.
“Ahora, con la frontera segura, los cárteles están en bancarrota y el presidente Trump, con todos sus esfuerzos y su liderazgo, acabará con los cárteles de la faz de la Tierra. Esto hará que no solo este país sea más seguro, sino también México”, afirmó Homan en una entrevista en la Casa Blanca el pasado 30 de julio.
La estrategia: cerrar el flujo de ingresos criminales
De acuerdo con el zar fronterizo, la bancarrota de los cárteles en México no es producto del azar, sino del endurecimiento de las medidas de seguridad en la frontera sur de Estados Unidos.
Homan destacó que el despliegue de más agentes y la tecnología implementada para vigilar los cruces ha reducido el tráfico de drogas y personas, dos de las principales fuentes de ingresos de las organizaciones criminales.
“Con más patrullas y más detenciones, los cárteles han visto afectada su economía criminal. La trata sexual de mujeres y niños, el contrabando de drogas y el tráfico de migrantes ya no generan las mismas ganancias que antes bajo la administración Trump”, señaló.

Comparación con la era Biden
En contraste, Homan criticó duramente la gestión de seguridad fronteriza de Joe Biden, asegurando que durante su mandato los cárteles obtuvieron “más dinero que nunca” gracias a las redes ilegales de migración y narcotráfico.
Según sus palabras, el relajamiento de ciertas políticas y la reducción de la presencia militar en zonas críticas facilitaron que los grupos delincuenciales aumentaran sus ingresos y expandieran sus operaciones.
Para Homan, la diferencia radica en que la administración Trump ha puesto como prioridad no solo frenar el ingreso de drogas y migrantes, sino también golpear la estructura económica de las organizaciones criminales, buscando llevarlas a la bancarrota definitiva.
México también actúa contra los cárteles
Aunque el mensaje de la Casa Blanca pone el énfasis en las acciones de Estados Unidos, la bancarrota de los cárteles en México también ha sido un objetivo para las autoridades mexicanas.
Desde febrero, el gobierno desplegó a 10 mil elementos de la Guardia Nacional en los estados fronterizos, como parte de la Operación Frontera Norte. Esta estrategia se centra en desmantelar las redes criminales, incautar bienes y frenar el flujo de mercancía ilegal hacia el norte.
Las autoridades mexicanas reportan detenciones, aseguramientos de cargamentos y operaciones conjuntas que buscan limitar el poder económico de los grupos delictivos. Si bien no se habla oficialmente de “bancarrota”, la intención es clara: reducir al mínimo la capacidad de operación de estas organizaciones.
Un viejo objetivo de Homan y Trump
No es la primera vez que Tom Homan habla de la bancarrota de los cárteles en México como meta de seguridad. Apenas fue nombrado zar fronterizo, en febrero, afirmó que Trump “borraría de la Tierra a los cárteles” y adelantó el posible uso del Ejército estadounidense para vigilar los cruces fronterizos.
“Creo que sería una tontería que los cárteles se enfrentaran a los militares, aunque ya lo han hecho antes con los militares mexicanos. Pero ahora están los estadounidenses”, comentó en entrevista con ABC News el 6 de febrero.
Desde entonces, Homan ha insistido en que la utilización de fuerzas militares es la manera más efectiva de cortar el flujo de dinero de los cárteles. Su enfoque se basa en “quitarles el dinero del bolsillo” y bloquear las rutas de ingreso de sus principales fuentes de financiamiento.
El debate sobre soberanía y cooperación
El discurso estadounidense sobre la bancarrota de los cárteles en México genera debate en ambos lados de la frontera. Mientras Trump y su equipo defienden la mano dura y el involucramiento militar, en México persiste el rechazo a la presencia de tropas extranjeras en territorio nacional, apostando en cambio por la cooperación binacional con respeto a la soberanía.
Analistas advierten que, aunque las medidas actuales pueden debilitar financieramente a las organizaciones criminales, su desaparición total requeriría no solo presión militar y fronteriza, sino también atacar las causas estructurales que alimentan el narcotráfico, como la pobreza, la corrupción y la demanda de drogas en Estados Unidos.
Por ahora, la administración Trump insiste en que la bancarrota de los cárteles en México es un objetivo en marcha y que sus políticas están llevando a los grupos criminales a su punto más débil en décadas. Sin embargo, el tiempo dirá si estas declaraciones se traducen en un cambio irreversible en el panorama del crimen organizado.