Mark Zuckerberg, fundador de Facebook y actual CEO de Meta, convirtió un tranquilo y exclusivo barrio de Palo Alto, California, en su propio feudo personal, al que muchos ya llaman “el búnker de Zuckerberg”.

Lo que comenzó en 2011 con la compra de una sola casa se ha transformado, para 2025, en un complejo de al menos 11 propiedades, en las que el magnate ha gastado más de 110 millones de dólares.

Esta expansión millonaria no solo ha cambiado el paisaje urbano del vecindario de Crescent Park, sino que también ha provocado una silenciosa batalla con sus vecinos, quienes han visto cómo su comunidad se transforma en una fortaleza privada, bajo estrictas medidas de seguridad y vigilancia constante.

De una casa a un imperio inmobiliario: Búnker de Zuckerberg

Crescent Park, hogar de ejecutivos de élite, académicos y empresarios de Silicon Valley, ha sido testigo de cómo Zuckerberg amplió su influencia, comprando propiedades aledañas y sumándolas a su enorme complejo.

El “búnker de Zuckerberg” incluye la casa principal, residencias para huéspedes, jardines, piscinas, una cancha de pickleball e incluso áreas subterráneas de gran tamaño.

Según un reportaje de The New York Times, citado por El País, el complejo está protegido por altos setos, cámaras de seguridad y guardias que vigilan 24/7. Los residentes aseguran que incluso los transeúntes son interrogados por el personal de seguridad, lo que ha generado incomodidad en la comunidad.

Privacidad extrema y gestos de “buena voluntad”

La obsesión de Zuckerberg por la privacidad lo llevó a adquirir cada propiedad disponible en las inmediaciones, creando un cinturón de seguridad que, para sus vecinos, equivale a una “ocupación” del barrio. Para mitigar el malestar causado por las constantes obras y el ruido, el multimillonario envía regalos como botellas de vino y chocolates, aunque muchos consideran que son simples intentos de calmar los ánimos.

A este ambiente tenso se suma el hecho de que Zuckerberg usó una de las propiedades para abrir una escuela privada sin permiso municipal, violando el código local. El cierre de la institución, que atendía a niños de bajos recursos, coincidió con la reelección de Donald Trump, lo que generó aún más controversia.

Una expansión sin fin

Las obras en el “búnker de Zuckerberg” han durado más de ocho años, e incluyen la construcción de 650 metros cuadrados de sótanos cavernosos, que algunos vecinos describen como verdaderos búnkeres subterráneos.

El magnate no ha mostrado intención de detener la expansión, siguiendo una tendencia similar a la de otros multimillonarios como Jeff Bezos y Elon Musk, quienes han realizado proyectos de vivienda de gran escala y alto impacto en sus comunidades.

Una fortaleza que divide opiniones

Para algunos, el búnker de Zuckerberg es simplemente la expresión del derecho de un empresario a gastar su fortuna como quiera. Para otros, es un símbolo de cómo la riqueza extrema puede alterar la vida de comunidades enteras, imponiendo una dinámica de aislamiento y control.

Lo cierto es que el caso de Zuckerberg en Palo Alto no es único, pero sí particularmente polémico por el nivel de secretismo y la magnitud de la inversión. Mientras sus vecinos ven cómo su barrio se transforma en una zona amurallada, el fundador de Meta continúa expandiendo su fortaleza personal, reforzando su imagen como uno de los personajes más reservados —y controvertidos— de Silicon Valley.

🔍 ¿Hasta dónde llegará la expansión del búnker de Zuckerberg? Mientras el magnate continúa consolidando su fortaleza privada en Palo Alto, las tensiones con sus vecinos y el impacto en la comunidad crecen. ¿Será este solo un capítulo más en la historia de los titanes tecnológicos, o marcará un precedente sobre cómo la riqueza redefine el espacio urbano? Sigue atento, porque esta historia apenas comienza.

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