Bruselas, 23 de julio de 2025 — La tensión comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea (UE) escaló un nuevo peldaño este miércoles, luego de que Bruselas detallara su llamado ‘plan B’ al aplicar aranceles de la Unión Europea a Estados Unidos.
Se trata de la imposición de aranceles del 30% a productos estadounidenses por un valor estimado de 117 mil millones de dólares, en caso de que no se concrete un nuevo acuerdo comercial con la administración del presidente Donald Trump antes del 1 de agosto.
La advertencia de la Comisión Europea responde a las declaraciones recientes de Trump, quien amenazó con aplicar aranceles similares a los productos europeos, en un intento de presionar a la UE durante las negociaciones comerciales. La medida se asemeja a la aplicada contra México este mismo mes, en la que se fijaron tarifas generalizadas a las importaciones del país vecino.
¿Qué productos serían afectados por los aranceles de la Unión Europea a Estados Unidos?
De acuerdo con fuentes cercanas a las negociaciones en Bruselas, los aranceles de la Unión Europea a Estados Unidos incluirían productos clave de exportación de Estados Unidos como aviones Boeing, automóviles fabricados en EE.UU. y whisky bourbon. Estas medidas afectarían directamente un tercio del comercio transatlántico, considerando que el bloque europeo importó 335 mil millones de euros en bienes estadounidenses durante el último año.
Los planes de los aranceles de la Unión Europea a Estados Unidos consisten en combinar dos listas de productos: una ya aprobada por valor de 21 mil millones de euros y otra propuesta sobre 72 mil millones de euros adicionales, consolidando ambas en un único paquete de represalias comerciales.
Según las fuentes, los aranceles de la Unión Europea a Estados Unidos entrarían en vigor a partir del próximo mes, siempre y cuando Trump cumpla con su amenaza y no se llegue a un acuerdo antes de la fecha límite.
La respuesta política de la UE: unidad y herramientas legales
Miembros influyentes del bloque, como Alemania, han endurecido su postura y apoyan incluso la activación del instrumento anticoerción de la UE, una herramienta diseñada para responder a prácticas comerciales consideradas hostiles. Esta permitiría a Bruselas aplicar medidas más amplias, como impuestos a gigantes tecnológicos de EE.UU., restricciones a inversiones estadounidenses y límites de acceso al mercado europeo.
Para aplicar esta medida, se requiere el respaldo de una mayoría cualificada de los Estados miembros, aunque el consenso aún se está formando.
El contexto: acuerdos bilaterales y presión a la UE
Mientras crece el enfrentamiento con la Unión Europea, el gobierno de Trump ha anunciado acuerdos bilaterales con Japón y Filipinas, firmados el 22 de julio.
Ambos pactos incluyen aranceles menos severos que los inicialmente amenazados, lo que para muchos analistas es una táctica para presionar aún más a Bruselas.
En particular, el acuerdo con Japón reduce el arancel estadounidense sobre automóviles al 15%, cifra que contrasta con el 25% que enfrentan actualmente los vehículos europeos. Esto ha elevado la presión entre los 27 miembros del bloque, que ahora buscan consolidar una posición común ante Washington.

Las negociaciones siguen, pero el tiempo se agota
Según el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, las conversaciones con la UE “van mejor que antes”, aunque reconoció que el bloque enfrenta un “problema de acción colectiva”. En declaraciones a Bloomberg, Bessent señaló que Washington espera una oferta más ambiciosa por parte de Bruselas, similar a la que presentó Tokio.
La próxima ronda de negociaciones se llevará a cabo esta semana, pero el tiempo apremia. Las represalias europeas están listas para implementarse en cuestión de días si no hay avances concretos.
Impacto financiero y económico
Tras conocerse los detalles del plan de los aranceles de la Unión Europea a Estados Unidos, el euro cayó 0.3%, ubicándose en 1.17 dólares, mientras que los bonos alemanes recortaron sus pérdidas previas.
Los mercados reaccionan con incertidumbre ante el posible recrudecimiento de una guerra comercial que podría impactar sectores estratégicos como la aviación, la automotriz y los bienes de consumo premium.
Este nuevo frente de tensiones se suma a un escenario internacional ya marcado por desafíos financieros en grandes economías, como los vencimientos de la deuda de Pemex, que han generado preocupación en América Latina, y los crecientes costos de la energía y materias primas, que afectan tanto a EE.UU. como a la UE.
A menos de diez días del plazo fijado por Trump, el pulso comercial entre la Unión Europea y Estados Unidos se intensifica.
Bruselas afila sus herramientas de represalia, mientras el Gobierno estadounidense continúa utilizando los aranceles como mecanismo de presión. Las próximas horas serán cruciales para evitar una escalada con consecuencias profundas para la economía global por los aranceles de la Unión Europea a Estados Unidos.