México y Estados Unidos están cerca de concretar un acuerdo en materia de seguridad para combatir el narcotráfico, un paso clave que podría aliviar tensiones bilaterales, fortalecer la cooperación regional y servir como base para un futuro pacto comercial más amplio. Este nuevo acuerdo entre México y Estados Unidos contra el narcotráfico contempla intercambio de inteligencia, control de precursores químicos del fentanilo y acciones conjuntas para frenar el tráfico de armas desde territorio estadounidense.
Durante su conferencia matutina de este viernes, la presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que las negociaciones están en su fase final y que ambas partes han mostrado una voluntad renovada para coordinar esfuerzos de manera más efectiva. “Esto genera mayor coordinación en este momento. Gran parte de esto lleva ocurriendo desde hace mucho tiempo”, dijo Sheinbaum. “Si Estados Unidos tiene información, se coordina con México, y si hay detenciones o actos ilegales, hacemos lo mismo”.
Cooperación bilateral, acuerdo entre México y Estados Unidos contra el narcotráfico
Uno de los principales ejes del acuerdo entre México y Estados Unidos contra el narcotráfico es la lucha contra el tráfico de fentanilo, una droga sintética que ha causado estragos en ambos países. Washington exige que se controle el flujo de precursores químicos, muchos de ellos provenientes de Asia y utilizados por cárteles mexicanos para producir fentanilo.
Como parte de la respuesta, México ha reforzado la presencia de la Guardia Nacional en la frontera, extraditado a varios presuntos narcotraficantes y redoblado sus esfuerzos para desmantelar laboratorios clandestinos. A la par, se han emprendido investigaciones contra redes financieras y bancarias vinculadas al crimen organizado. En junio, el Departamento del Tesoro de EE.UU. sancionó a instituciones como Vector, CIBanco e Intercam por presunto lavado de dinero.

Aranceles, política y diplomacia: el contexto del acuerdo
El presidente Donald Trump decidió posponer la aplicación de nuevos aranceles a México luego de observar avances en las negociaciones de seguridad. Fuentes cercanas a la Casa Blanca señalaron que atender el problema del narcotráfico podría abrir la puerta a consensos en temas comerciales, como los relacionados con tomates, acero y aluminio.
“México entiende ahora que cualquier acuerdo debe abordar la doble crisis del fentanilo y la inmigración ilegal, así como el enorme déficit comercial de México”, publicó en X el secretario de Comercio, Howard Lutnick. La administración Trump ha dejado claro que el enfoque de seguridad influirá en futuros acuerdos dentro y fuera del T-MEC.
Incluso aliados del Partido Republicano han elogiado el giro de México. El senador Marco Rubio destacó la cooperación en temas de seguridad durante una audiencia en el Congreso y habría comunicado directamente a Trump que el acuerdo está prácticamente finalizado.
Empresas energéticas, ciberseguridad y límites soberanos
Más allá de los temas de narcotráfico, el acuerdo entre México y Estados Unidos podría incluir cláusulas sobre empresas energéticas estadounidenses, particularmente en lo referente a proyectos de gas natural y cooperación técnica en infraestructura.
Además, funcionarios de ambos países han explorado nuevas formas de colaboración en ciberseguridad y control financiero. Legisladores estadounidenses que visitaron México esta semana elogiaron la disposición del ejército mexicano. “Estoy gratamente sorprendido”, dijo el congresista Don Bacon, republicano de Nebraska.
No obstante, la administración de Sheinbaum ha dejado claro que no aceptará una presencia excesiva de fuerzas estadounidenses en territorio nacional. Morena, el partido oficialista, ha advertido que las acciones unilaterales por parte de EE.UU. —como detenciones sin coordinación previa— no serán toleradas.
Posible firma en los próximos días
De concretarse, el acuerdo entre México y Estados Unidos contra el narcotráfico se firmaría la próxima semana, según anticipó Sheinbaum. La firma llegaría en un momento crítico, tras un repunte en la violencia en estados como Sinaloa, donde facciones del Cártel de Sinaloa mantienen disputas internas.
Mientras tanto, el gobierno de EE.UU. también ha revocado visados a políticos mexicanos y se especula que podría usar esas medidas como presión diplomática. A pesar de los obstáculos, ambas naciones parecen encaminadas a redefinir su estrategia de seguridad conjunta con un enfoque más integral y coordinado.