El pasado 24 de agosto, Baja California volvió a quedar en el ojo público tras la aparición de narcomantas firmadas por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en el municipio de Ensenada, uno de los cárteles que operan en Baja California.

En dichos mensajes, la organización criminal lanzó una amenaza directa contra la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda, a quien acusaron de permitir que Arturo Alejandro Hernández Medina, alias “El Tury”, presunto operador del Cártel de Sinaloa, extorsione libremente al sector pesquero.

El mensaje, que circuló rápidamente en medios locales y nacionales, advertía que “si la gobernadora influencer no toma cartas en el asunto… seguirá corriendo sangre”.

Esta amenaza no solo refleja la capacidad del CJNG, uno de los cárteles que operan en Baja California, para desafiar a las autoridades, sino también el nivel de violencia con el que operan los grupos delictivos en el estado fronterizo.

La situación ha generado alarma tanto en la población como en las instituciones de seguridad, ya que Baja California es una de las entidades más estratégicas para el narcotráfico debido a su ubicación privilegiada como corredor hacia Estados Unidos.

Ciudades como Tijuana, Mexicali y Ensenada se han convertido en escenarios clave para la disputa entre los principales cárteles mexicanos.

¿Por qué Baja California es estratégica para el narcotráfico?

La frontera entre México y Estados Unidos es el corredor de drogas más transitado del mundo, y Baja California concentra algunos de los cruces más importantes: Tijuana-San Diego y Mexicali-Caléxico.

Estos puntos no solo permiten el trasiego de marihuana, metanfetaminas, cocaína y fentanilo, sino también de armas y dinero en efectivo hacia México, por ello son varios los cárteles que operan en Baja California.

De acuerdo con la DEA (Administración de Control de Drogas de Estados Unidos), Tijuana es uno de los enclaves más relevantes en la logística criminal, ya que permite conectar las rutas provenientes del Pacífico con la frontera norte. Además, la entidad cuenta con extensas costas que han sido utilizadas para el tráfico marítimo, especialmente hacia California.

A este panorama se suma la vulnerabilidad social y económica: el desempleo, la pobreza y el alto flujo migratorio hacen que muchas comunidades fronterizas sean caldo de cultivo para el reclutamiento de jóvenes por parte de las organizaciones criminales.

Los cárteles que operan en Baja California

Según estudios del Conacyt y reportes de inteligencia de seguridad en México y Estados Unidos, los cárteles que operan en Baja California, al menos son seis estructuras criminales derivadas de los tres cárteles más poderosos del país: Sinaloa, CJNG y Tijuana (Arellano Félix).

A continuación, un panorama de los cárteles que operan en Baja California y sus principales facciones:

1. Cártel de Tijuana (Arellano Félix)

Fundado en los años 80 por los hermanos Arellano Félix, el Cártel de Tijuana fue durante décadas el grupo dominante en la región, como uno de los cárteles que operan en Baja California. Controlaban rutas de drogas, casinos y hasta sectores empresariales bajo un sistema de corrupción e intimidación.

A partir de 2014, tras la captura y muerte de sus principales líderes, la organización se debilitó, pero aún se le identifica como rival histórico tanto del Cártel de Sinaloa como del CJNG. En la actualidad, mantiene células residuales que buscan retomar espacios perdidos, aunque con menor poder que en sus años de auge.

2. Cártel Tijuana Nueva Generación

Este grupo surgió en 2019 como una alianza entre remanentes del Cártel de Tijuana y el CJNG, con el objetivo de recuperar rutas hacia Estados Unidos. Sin embargo, las disputas internas y enfrentamientos con células rivales lo han fragmentado.

Entre sus enemigos se encuentran La Banda del Tigre, Los R4 y operadores del Cártel de Sinaloa. Aunque carece del poder financiero de otros cárteles, se ha caracterizado por la extrema violencia en sus operaciones.

3. Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG)

El CJNG, liderado por Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, es considerado el cártel más violento de México. En Baja California, su presencia se ha fortalecido desde 2015, extendiéndose a Tijuana, Ensenada y Mexicali.

Este grupo ha establecido alianzas con células como Los Cabos y el Comando La Mancha, aunque también sostiene una guerra abierta contra el Cártel de Sinaloa y el remanente del Cártel de Tijuana.

Las recientes amenazas contra la gobernadora Marina del Pilar confirman que el CJNG busca ejercer control no solo en las rutas del narcotráfico, sino también en actividades de extorsión, cobro de piso y control del sector pesquero en la región.

4. Cártel de Sinaloa

El Cártel de Sinaloa, considerado el más poderoso en términos financieros y logísticos, tiene una fuerte presencia entre los cárteles que operan en Baja California. Su capacidad de infiltración en sectores económicos y su estructura flexible le han permitido resistir a los embates del CJNG.

En el estado, cuenta con aliados locales como Los Erres, Los R4 y La Banda del Tigre, grupos encargados de garantizar el tráfico de fentanilo y otras drogas hacia Estados Unidos.

5. Los Chapitos (facción del Cártel de Sinaloa)

Tras la captura y extradición de Joaquín El Chapo Guzmán, sus hijos, conocidos como Los Chapitos, consolidaron su control en diversas regiones del país. En Baja California, esta facción mantiene influencia a través de la célula de “El Aquiles”, clave en el tráfico de fentanilo.

Su operación independiente ha generado choques internos con otras facciones del mismo Cártel de Sinaloa, pero su poder económico y conexiones internacionales los mantienen como un actor determinante en la región.

6. Células asociadas: “Los Erres”

Los Erres son uno de los brazos armados más violentos del Cártel de Sinaloa en Tijuana y Rosarito. Utilizan tácticas de terror, como ejecuciones públicas, para imponer su dominio. Actualmente están en conflicto directo con el Cártel de Tijuana, lo que ha elevado los niveles de violencia en la región.

Violencia y delitos asociados en Baja California

Los enfrentamientos entre los cárteles que operan en Baja California no se limitan al tráfico de drogas. La extorsión, el secuestro, el cobro de piso y la trata de personas forman parte del portafolio criminal de estas organizaciones.

Uno de los sectores más afectados es el pesquero, especialmente en Ensenada, donde las organizaciones imponen cuotas a pescadores y comercializadores. Esto no solo genera pérdidas económicas, sino también un ambiente de miedo que limita la denuncia ciudadana.

Asimismo, Baja California figura entre los estados con mayor índice de homicidios dolosos en México, muchos de ellos vinculados directamente con las disputas entre grupos delictivos.

Respuesta de las autoridades

El gobierno de Baja California, en coordinación con la Federación, ha implementado operativos de la Guardia Nacional y del Ejército en puntos estratégicos de Tijuana, Mexicali y Ensenada. Sin embargo, expertos en seguridad señalan que la fragmentación criminal y la corrupción institucional dificultan los resultados.

Estados Unidos también ha incrementado la cooperación en inteligencia, pues el flujo de fentanilo hacia California y Arizona se ha convertido en un problema de salud pública de gran magnitud.

Un recordatorio

La amenaza del CJNG contra la gobernadora Marina del Pilar es un recordatorio del enorme poder que conservan los grupos delictivos en Baja California. La lucha entre Sinaloa, CJNG y Tijuana mantiene en vilo a la población, que sufre las consecuencias de una violencia que parece no tener fin.

Identificar a los cárteles que operan en Baja California no solo ayuda a entender el mapa del crimen organizado en México, sino también a dimensionar los desafíos que enfrentan las autoridades para recuperar la seguridad en una de las fronteras más importantes del mundo.

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