El gobierno de Estados Unidos anunció una nueva ofensiva contra el crimen organizado en México, con sanciones y bloqueos dirigidos a figuras clave de Cárteles Unidos y Los Viagras, dos de las organizaciones criminales más violentas en Michoacán.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro identificó a Juan José Farías, alias “El Abuelo”, como presunto líder de Cárteles Unidos, elevando la recompensa por su captura a 10 millones de dólares. La medida busca no solo castigar el narcotráfico, sino también atacar las redes de extorsión, terrorismo y otras fuentes de ingresos que sostienen a estos grupos.
Quién es “El Abuelo”, líder de Cárteles Unidos
Juan José Farías es señalado por las autoridades estadounidenses como un operador de alto nivel dentro del crimen organizado en Michoacán. Según la OFAC, su rol como líder de Cárteles Unidos incluye la coordinación de envíos de drogas a Estados Unidos, la supervisión de células armadas y la autorización de actos violentos contra rivales y autoridades.
Además, está vinculado con el reclutamiento de exmilitares y policías colombianos, quienes supuestamente se integran como “mercenarios” para operaciones de alto riesgo. Bajo su mando, la organización también habría incursionado en el uso de explosivos improvisados que han causado muertes de civiles y militares mexicanos.
Los otros sancionados de Cárteles Unidos
Junto a El Abuelo, la OFAC incluyó a otros miembros estratégicos de la organización:
- Luis Enrique Chávez, alias “Wicho”: líder regional, señalado por la extorsión sistemática a productores de aguacate en Michoacán, uno de los sectores agrícolas más importantes de México.
- Alfonso Fernández, alias “Poncho”: responsable del reclutamiento de exmilitares y personal armado extranjero.
- Edgar Valeriano, alias “El Kamoni”: encargado de supervisar a los sicarios y de coordinar operaciones de ataque contra rivales y fuerzas del orden.
Estas sanciones implican el bloqueo de cualquier activo en territorio estadounidense y la prohibición para ciudadanos o empresas de Estados Unidos de realizar transacciones con ellos.
El alcance de Cárteles Unidos
Las autoridades estadounidenses señalan que Cárteles Unidos no se limita al narcotráfico. Entre sus principales actividades ilícitas destacan:
- Producción y tráfico de opioides sintéticos, como el fentanilo, hacia Estados Unidos.
- Extorsión a agricultores de aguacate, limón y otros cultivos en Michoacán.
- Uso de violencia extrema para controlar territorios y rutas de trasiego.
- Reclutamiento de combatientes extranjeros para reforzar su poder militar.
Su presencia en Michoacán ha contribuido a la inseguridad crónica que padece la región, afectando tanto la economía como la vida cotidiana de miles de familias.
Golpe paralelo contra Los Viagras
En esta misma operación, la OFAC sancionó a Los Viagras, grupo rival de Cárteles Unidos pero también implicado en narcotráfico y extorsión. Entre los señalados se encuentran:
- Nicolás Sierra, alias “El Gordo”: cofundador y líder histórico del grupo.
- Heladio Cisneros, alias “La Sirena”: vinculado al asesinato de una figura clave en la lucha contra los cárteles.
- César Alejandro Sepúlveda, alias “El Botox”: implicado en el asesinato de un productor de limones en Michoacán.
Según el Departamento del Tesoro, Los Viagras se han aliado recientemente con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) para disputar a Cárteles Unidos el control de las rutas de metanfetamina y cocaína hacia Estados Unidos.
Los Viagras: extorsión y control social
Además del narcotráfico, Los Viagras han desarrollado un esquema de extorsión masiva que afecta a productores agrícolas, ganaderos y comunidades enteras. La OFAC documenta casos en los que incluso establecieron redes de internet y cobraban “cuotas” bajo amenazas de muerte para permitir su uso.
En 2024, esta red de extorsión llegó a afectar a funcionarios agrícolas de Estados Unidos, lo que provocó la interrupción temporal de las exportaciones de aguacate mexicano, un golpe millonario para el sector.
Un Michoacán atrapado entre cárteles
La confrontación entre Cárteles Unidos y Los Viagras, sumada a la intervención del CJNG, ha convertido a Michoacán en uno de los estados más violentos del país. Municipios productores de aguacate, limón y berries viven bajo un sistema de “cuotas” y control armado, donde la población se ve obligada a pagar por seguridad o por permiso de producción y comercio.
Expertos en seguridad señalan que, aunque las sanciones estadounidenses dificultan las operaciones financieras de los cárteles, la estructura local de extorsión en México sigue siendo difícil de desmantelar debido a la corrupción y la impunidad.

Efecto de las sanciones de la OFAC
Las sanciones contra el líder de Cárteles Unidos y los demás implicados buscan:
- Congelar activos y cuentas que puedan estar bajo jurisdicción estadounidense.
- Cortar el acceso a sistemas financieros internacionales, lo que complica el lavado de dinero.
- Presionar para la captura y extradición de los sancionados.
En el caso de El Abuelo, la recompensa de 10 millones de dólares lo convierte en uno de los fugitivos más buscados por Estados Unidos en territorio mexicano.
¿Pueden estas sanciones frenar la violencia?
Analistas coinciden en que las sanciones son un golpe significativo, pero no definitivo. Mientras las estructuras criminales sigan teniendo control territorial y fuentes locales de ingresos, su capacidad de operar seguirá siendo alta.
Sin embargo, cortar sus nexos con el sistema financiero internacional puede reducir su margen de maniobra, dificultar la compra de armamento y limitar el pago a operadores clave.
Conclusión: un paso firme, pero no el final
El golpe de Estados Unidos contra el líder de Cárteles Unidos y jefes de Los Viagras envía un mensaje claro: la presión internacional contra el crimen organizado no se limitará al narcotráfico, sino que también buscará atacar sus fuentes de ingresos alternativos, como la extorsión agrícola y el control social en comunidades mexicanas.
Michoacán sigue siendo un territorio estratégico en la disputa criminal, y el futuro dependerá de si las autoridades mexicanas y estadounidenses logran coordinar esfuerzos para desmantelar no solo a los líderes, sino también las estructuras locales que sostienen a estos cárteles.
