El gobierno del presidente Donald Trump se prepara para ejecutar un operativo de control migratorio en Chicago durante la primera semana de septiembre, en lo que representa una nueva escalada en el enfrentamiento entre la Casa Blanca y una de las principales ciudades gobernadas por demócratas.
De acuerdo con fuentes cercanas a la administración, las autoridades federales ya coordinan con diversas agencias de seguridad un despliegue de gran magnitud que podría incluir a la Guardia Nacional.
Antecedentes: Chicago como blanco de las políticas migratorias de Trump
Desde el inicio de su mandato, Trump ha señalado a Chicago como un ejemplo de lo que él denomina “ciudades santuario”, que limitan la cooperación entre las autoridades locales y las agencias federales de inmigración. El choque se remonta a 2017, cuando la administración federal demandó a la ciudad por sus políticas de protección a migrantes. Sin embargo, un juez desestimó la demanda al determinar que el Gobierno no tenía legitimidad legal para retirar fondos federales.
Durante el gobierno de Joe Biden, la ciudad experimentó una fuerte afluencia de migrantes debido al incremento de cruces en la frontera sur y al programa del gobernador de Texas, Greg Abbott, que consistió en transportar a solicitantes de asilo hacia urbes lideradas por demócratas, entre ellas Chicago y Nueva York.
En este contexto, la administración Trump considera que es momento de reforzar su política migratoria en la región, implementando un operativo de control migratorio en Chicago de mayor escala.

El plan de acción: operativo de control migratorio en Chicago
De acuerdo con los reportes, el operativo de control migratorio en Chicago será ejecutado principalmente por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).
Además, se contempla la participación de la Guardia Nacional en labores de apoyo logístico y de mantenimiento del orden público, aunque sin involucrarse directamente en detenciones migratorias, debido a restricciones legales.
Los preparativos del operativo de control migratorio en Chicago incluyen el envío de vehículos blindados y refuerzos federales hacia Chicago en los días previos al viernes 5 de septiembre de 2025, fecha prevista para el inicio del despliegue. Las fuentes aseguran que las conversaciones aún continúan, pero existe la posibilidad de utilizar una base naval al norte de Chicago como centro de operaciones.
El comisionado fronterizo Gregory Bovino, quien estuvo al frente de operativos similares en Los Ángeles, sería el encargado de liderar el dispositivo en Chicago.
Diferencias con otros operativos
El operativo de control migratorio en Chicago se inspira en el modelo aplicado en Los Ángeles, donde el Departamento de Seguridad Nacional informó haber realizado más de 5,000 arrestos desde junio de 2025. A diferencia de las operaciones en Washington D.C., en las que tropas bajo el Título 32 pudieron tener funciones más amplias, en Chicago las tropas de la Guardia Nacional estarían bajo Título 10, lo que les prohíbe realizar arrestos directamente, limitando su papel a tareas de resguardo.
Un funcionario de Seguridad Nacional declaró:
“En todo el país, ICE y CBP están arrestando a lo peor de lo peor: pandilleros, asesinos, pedófilos y violadores que han aterrorizado a las comunidades estadounidenses. El operativo en Chicago busca proteger a las familias y reforzar la seguridad nacional”.
Críticas de las autoridades locales
El gobernador de Illinois, J. B. Pritzker, criticó duramente el plan, acusando a la administración Trump de “militarizar las ciudades” y de actuar sin coordinación con las autoridades estatales y municipales.
Pritzker subrayó que ni él ni la oficina del alcalde de Chicago habían recibido comunicación formal sobre el despliegue, lo que genera incertidumbre respecto al alcance real de las medidas. Para el gobernador, la iniciativa refleja un intento de la Casa Blanca de “sentar las bases para socavar la democracia y acabar con las elecciones”.
Por su parte, activistas y organizaciones proinmigrantes en Chicago han manifestado preocupación por el impacto del operativo en comunidades de trabajadores migrantes, advirtiendo que podría generar un clima de miedo y desconfianza hacia las autoridades.
Un operativo con implicaciones políticas
Analistas señalan que el operativo de control migratorio en Chicago tiene no solo un trasfondo de seguridad, sino también un fuerte componente político. Trump ha utilizado el tema migratorio como uno de sus principales ejes de campaña y ha buscado contrastar su enfoque con las políticas de los demócratas en ciudades como Chicago, Nueva York y Los Ángeles.
El zar de la frontera de la Casa Blanca, Tom Homan, confirmó que la planificación está en marcha y que se espera un “contingente grande” de agentes federales. Aunque evitó dar cifras específicas, dejó entrever que se tratará de un despliegue mucho más robusto que los anteriores.
Riesgos legales y constitucionales
Expertos en derecho, como Rachel VanLandingham, profesora de la Facultad de Derecho Southwestern y exasesora legal de la Fuerza Aérea, advierten que el despliegue de tropas federales en Chicago podría generar cuestionamientos legales si se intenta replicar el modelo de Washington. Según explicó, Washington D.C. es un caso excepcional, ya que allí el presidente tiene autoridad directa sobre las fuerzas locales, algo que no ocurre en Illinois.
Por ello, cualquier intento de involucrar a las tropas en actividades de aplicación de la ley más allá de su función de apoyo logístico podría enfrentar demandas y bloqueos judiciales.
Conclusiones: un operativo bajo la lupa nacional
El próximo operativo de control migratorio en Chicago será un punto de inflexión en la política migratoria de Estados Unidos. Para la administración Trump, representa la oportunidad de mostrar firmeza ante la inmigración ilegal y recuperar protagonismo en el debate de seguridad fronteriza.
Sin embargo, para las autoridades locales y organizaciones civiles, el despliegue es un intento de militarizar la ciudad y de intimidar a comunidades enteras, en lugar de ofrecer soluciones estructurales al fenómeno migratorio.
Mientras continúan los preparativos, la tensión entre la Casa Blanca y Chicago se intensifica. La manera en que se desarrolle este operativo no solo tendrá repercusiones inmediatas en la ciudad, sino que también podría marcar el rumbo de la política migratoria de Estados Unidos en lo que resta de 2025.