El pronóstico de crecimiento económico de México 2025 fue revisado recientemente al alza por el Banco de México (Banxico), tras un desempeño mejor de lo esperado en el segundo trimestre del año.

La institución central elevó su previsión de 0.1% a 0.6%, reflejando un panorama ligeramente más optimista frente al entorno global adverso.

Además, el organismo también ajustó sus expectativas para 2026, al pasar de un crecimiento de 0.9% a 1.1%, según lo dio a conocer en su informe trimestral correspondiente al periodo marzo-junio publicado el viernes 29 de agosto.

Un repunte inesperado pese a la incertidumbre internacional

El Banxico destacó que la economía mexicana mostró una resistencia mayor a la prevista, considerando el contexto internacional marcado por la política económica de Estados Unidos y las tensiones en los mercados financieros.

“La economía de México mostró un comportamiento mejor al que el entorno externo hubiera sugerido y podría seguir exhibiendo un desempeño más favorable que el anticipado en la medida en que los efectos adversos de los cambios en política económica de Estados Unidos demoren en materializarse”, señala el informe.

Con este ajuste, el intervalo esperado para la variación del PIB en 2025 se ubica entre 0.1% y 1.1%, mientras que para 2026 se estima entre 0.3% y 1.9%.

Desafíos en la segunda mitad de 2025

Pese al ajuste positivo, la gobernadora de Banxico, Victoria Rodríguez Ceja, advirtió que el Producto Interno Bruto (PIB) podría mostrar un desempeño débil en la segunda mitad de 2025. Factores como la elevada incertidumbre global, la dependencia de la inversión extranjera y la cautela de los empresarios podrían limitar un repunte más sólido.

El informe detalla que se espera que el gasto interno mantenga una tendencia al alza, principalmente impulsado por el consumo de los hogares. Sin embargo, la inversión productiva continuaría mostrando debilidad debido a la falta de certidumbre en políticas públicas y a un entorno externo todavía frágil.

Consumo e inversión: luces y sombras

De acuerdo con Banxico, el consumo privado seguirá siendo uno de los motores de la economía, gracias a la estabilidad en el empleo y a un flujo constante de remesas. No obstante, la inversión, tanto pública como privada, permanece como el eslabón más débil del crecimiento, al no mostrar señales de recuperación contundente.

Este contraste refleja que el pronóstico de crecimiento económico de México 2025 dependerá en gran medida del balance entre la capacidad de consumo de los hogares y la recuperación de la inversión.

El debate sobre el mandato de Banxico: Pronóstico de crecimiento económico de México 2025

Actualmente, el Banco de México mantiene como único mandato constitucional la estabilidad de precios, es decir, garantizar una inflación baja y controlada. Sin embargo, desde el inicio de los gobiernos de la Cuarta Transformación se han ejercido presiones para que también se busque estimular el crecimiento económico mediante reducciones en las tasas de interés.

La subgobernadora Galia Borja aclaró que no está en discusión un mandato dual para Banxico. Según explicó, ningún banco central de economías emergentes ha adoptado este enfoque y, en el caso de países que lo implementaron, como Nueva Zelanda, finalmente optaron por regresar al mandato único con el fin de controlar mejor la inflación.

Este debate es crucial porque, de cambiarse el enfoque, se modificaría la forma en la que se maneja la política monetaria en México, impactando de manera directa el pronóstico de crecimiento económico de México 2025 y los años siguientes.

Perspectivas generales

El ajuste al alza del pronóstico de crecimiento refleja un escenario menos negativo del previsto a inicios de año, pero los expertos coinciden en que los riesgos siguen siendo elevados. La volatilidad en los mercados internacionales, los cambios en la política económica de Estados Unidos y la lenta recuperación de la inversión privada continúan siendo factores de riesgo.

Aun así, el pronóstico de crecimiento económico de México 2025 ofrece una señal de confianza, al mostrar que la economía mexicana mantiene resiliencia en medio de un entorno complejo. El reto será aprovechar este margen positivo para impulsar reformas estructurales que incentiven la inversión y fortalezcan la competitividad del país.

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