La madrugada del jueves 31 de julio, autoridades de Los Ángeles realizaron el retiro de un campamento de personas sin hogar en Van Nuys, una operación enmarcada dentro del programa “Inside Safe” impulsado por la alcaldesa Karen Bass desde finales de 2022.
El campamento de personas sin hogar en Van Nuys, ubicado cerca de la autopista 405 y la calle Oxnard, se había convertido en un asentamiento permanente que albergaba a decenas de personas en situación de calle.
Durante años, el terreno junto a un conjunto de negocios y un almacén público sirvió como punto de asentamiento informal, con más de dos docenas de tiendas de campaña, estructuras improvisadas, baños portátiles y objetos diversos. El campamento de personas sin hogar en Van Nuys representaba, según las autoridades, un riesgo significativo para la salud pública y la seguridad, tanto de sus habitantes como de los residentes y trabajadores de la zona.

Inside Safe: la estrategia de Bass para enfrentar la crisis de indigencia
La operación fue parte del plan “Inside Safe”, una iniciativa lanzada por la alcaldesa Bass en diciembre de 2022, con el objetivo de trasladar a personas sin hogar a alojamientos temporales, principalmente moteles, donde puedan recibir servicios sociales, atención de salud mental y ayuda para superar adicciones. El fin último es que estas personas obtengan vivienda permanente y abandonen la vida en las calles.
En una visita al sitio del desalojo, la alcaldesa Bass expresó que el campamento de personas sin hogar en Van Nuys era una muestra de la crisis humanitaria que enfrenta la ciudad. “Los angelinos no quieren vivir así. No podemos permitir que estas condiciones inhumanas persistan en nuestras calles”, declaró. También criticó a un pequeño grupo de manifestantes que intentó disuadir a los habitantes del campamento de aceptar la ayuda de la ciudad.
“Hay personas que duermen en camas cómodas y vienen aquí a pedir que otros sigan viviendo entre la basura. Eso no lo vamos a tolerar”, sentenció la alcaldesa.
El operativo: limpieza, realojamiento y resistencia
Aunque no se precisó cuántas personas habitaban el campamento de personas sin hogar en Van Nuys en el momento del operativo, algunas aceptaron el alojamiento temporal y fueron trasladadas en autobuses con bolsas que contenían sus pertenencias. Un video captado por NewsChopper4 mostró a trabajadores municipales desmantelando estructuras improvisadas y retirando artículos personales, colchones, tarimas de madera, un aro de baloncesto, cojines y basura acumulada.
En el operativo participaron al menos tres cargadoras frontales y cinco camiones de volteo. Tres manifestantes fueron arrestados por obstruir el paso del personal encargado de la limpieza y el desmantelamiento del lugar.
Cabe recordar que en 2019, el mismo campamento de personas sin hogar en Van Nuys fue objeto de una limpieza por parte de equipos municipales y voluntarios. No obstante, las tiendas de campaña volvieron poco tiempo después, y el sitio continuó creciendo de forma descontrolada, convirtiéndose en una imagen recurrente para quienes transitaban la autopista 405 o trabajaban en los negocios cercanos.
¿Por qué no se convirtió en un estacionamiento seguro?
Originalmente, las autoridades habían contemplado transformar el campamento de personas sin hogar en Van Nuys en un estacionamiento seguro, es decir, un espacio regulado donde las personas sin hogar pudieran dormir en sus vehículos con acceso a baños, seguridad y servicios básicos. Sin embargo, este proyecto nunca se concretó.
El área del campamento se encuentra al este del Área Recreativa de la Cuenca de Sepúlveda, una zona natural donde también se han reportado campamentos informales persistentes desde hace años. Este entorno, aunque catalogado como parque público que cierra por las noches, ha sido constantemente invadido por personas sin vivienda, lo que ha generado conflictos ambientales y de seguridad.
Orden ejecutiva de Trump endurece política sobre indigencia
La intervención en el campamento de personas sin hogar en Van Nuys coincidió con una nueva orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump, que busca otorgar mayores facultades a los gobiernos locales para retirar a personas sin hogar de las calles e ingresarlas a centros de tratamiento, incluso sin su consentimiento.
La orden, titulada “Poner fin al crimen y el desorden en las calles de Estados Unidos”, exige revocar precedentes judiciales y decretos de consentimiento que dificultaban acciones firmes contra la indigencia en el espacio público. Este cambio federal ha generado tanto apoyo como críticas en sectores defensores de derechos civiles, quienes advierten sobre el riesgo de criminalizar la pobreza y el desamparo.
Un problema estructural con leves señales de mejoría
A pesar de la persistencia de casos como el del campamento de personas sin hogar en Van Nuys, el conteo anual de personas sin hogar realizado en 2025 mostró una leve disminución en los niveles de indigencia en el condado de Los Ángeles: una baja del 4 % en el total del condado y del 3,4 % en la ciudad. Estos datos, divulgados por la Autoridad de Servicios para Personas sin Hogar de Los Ángeles (LAHSA), ofrecen una señal alentadora, aunque todavía insuficiente para revertir la magnitud del problema.
El caso del campamento de personas sin hogar en Van Nuys es una muestra de cómo los asentamientos informales pueden consolidarse con rapidez en espacios urbanos desatendidos. A la vez, evidencia los desafíos logísticos, sociales y políticos de desmantelar estos enclaves de forma humanitaria, sin violar derechos y con alternativas reales de vivienda.
Una estrategia con resultados mixtos
La remoción del campamento de personas sin hogar en Van Nuys refleja tanto la voluntad política de enfrentar la crisis de vivienda en Los Ángeles como los obstáculos estructurales y sociales que persisten.
Programas como “Inside Safe” buscan ofrecer soluciones integrales, pero su efectividad depende de la disponibilidad de vivienda asequible, recursos terapéuticos sostenidos y la coordinación entre múltiples agencias.
Mientras tanto, la ciudad continúa buscando un equilibrio entre garantizar la dignidad de las personas sin hogar y mantener el orden público en espacios urbanos cada vez más presionados por la desigualdad y la falta de vivienda.