Las tensiones entre Estados Unidos y Venezuela escalaron esta semana en medio de un nuevo despliegue militar estadounidense en aguas del Caribe y los guiños del presidente Nicolás Maduro hacia China, país que se ha consolidado como su principal aliado económico.
Durante la clausura del “Primer Congreso Pedagógico de Maestras y Maestros Bolivarianos”, Maduro interrumpió un discurso sobre educación para mostrar un teléfono Huawei que, según dijo, fue un regalo de Xi Jinping, presidente de China. “Yo me comunico por satélite con él”, aseguró mientras bromeaba con expresiones en mandarín, en un gesto que fue interpretado como un mensaje político en medio de la creciente tensión con Washington.
Un respaldo diplomático desde Pekín: Tensiones entre Estados Unidos y Venezuela
El guiño de Maduro coincidió con una reunión entre el mandatario y Lan Hu, embajador de China en Caracas, con quien celebró los avances bilaterales en áreas como economía, ciencia y tecnología. El diplomático reiteró las críticas de Pekín contra las sanciones de Estados Unidos y destacó la cooperación estratégica con Venezuela.
China también fijó posición tras el despliegue militar estadounidense. Mao Ning, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, declaró que su país “se opone al uso o la amenaza del uso de la fuerza” y a cualquier injerencia en los asuntos internos venezolanos.
El comunicado, sin embargo, fue interpretado por analistas como un mensaje diplomático esperado, sin un compromiso de apoyo más allá de lo económico y político, en medio de las tensiones entre Estados Unidos y Venezuela.

El factor militar en el Caribe
El gobierno de Donald Trump confirmó el despliegue de un submarino de ataque nuclear, destructores y aviones de reconocimiento en el Caribe como parte de su estrategia contra el narcotráfico. Funcionarios de Defensa de EE.UU. señalaron que la operación no busca ingresar en aguas territoriales venezolanas, pero Caracas denunció la medida como una amenaza directa.
En respuesta, Maduro anunció la activación de 4,5 millones de milicianos y aseguró que Venezuela está preparada para defender su soberanía. “Ningún imperio va a tocar el suelo sagrado de Venezuela”, afirmó en un discurso televisado, comparando al país con “David frente a Goliat”.
La disputa por la narrativa internacional
Las tensiones entre Estados Unidos y Venezuela también se reflejan en el terreno diplomático. Washington reiteró sus acusaciones contra Maduro, a quien responsabiliza de liderar el “Cartel de los Soles” y ofreció una recompensa de 50 millones de dólares por su captura.
Por su parte, el mandatario venezolano sostiene que los comicios de 2024, en los que fue proclamado ganador, fueron legítimos, pese a las denuncias de la oposición y los cuestionamientos de buena parte de la comunidad internacional.
El papel estratégico de China
El acercamiento con China es clave para Caracas en medio de su aislamiento internacional. Pekín mantiene un superávit comercial de más de 2.700 millones de dólares con Venezuela y empresas chinas han iniciado nuevas inversiones petroleras en el país sudamericano.
Expertos advierten que, más allá del respaldo diplomático, el interés de China radica en asegurar acceso a los recursos energéticos de la región, en particular en el Esequibo, donde coinciden intereses estadounidenses y chinos.
Panorama
Con el aumento de la presión militar y las acusaciones de narcotráfico, las tensiones entre Estados Unidos y Venezuela atraviesan uno de sus momentos más críticos de los últimos años. Mientras Washington refuerza su presencia en el Caribe, Maduro busca en China un contrapeso estratégico, aunque los analistas coinciden en que Pekín no pasará del apoyo político y económico.
El escenario apunta a una confrontación prolongada, en la que el petróleo y la geopolítica seguirán marcando la relación entre Caracas y Washington