Las sensibles negociaciones de Estados Unidos con China en torno a los elevados aranceles que han desatado una creciente tensión económica global concluyeron este sábado sin señales claras de avance.

Tras más de 10 horas de diálogo. en medio de las negociaciones de Estados Unidos con China, a puerta cerrada entre el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, y el viceprimer ministro chino, He Lifeng, las delegaciones acordaron reanudar el encuentro este domingo en un intento por reducir la presión comercial mutua.

Un funcionario estadounidense, que habló bajo condición de anonimato a The Associated Press, confirmó la conclusión del encuentro sin brindar detalles específicos, dada la sensibilidad del proceso.

La falta de declaraciones oficiales por parte de ambos gobiernos refuerza el clima de incertidumbre que envuelve las negociaciones de Estados Unidos con China.

Un escenario global en vilo: negociaciones entre Estados Unidos y China

Las negociaciones de Estados Unidos con China son observadas de cerca por los mercados internacionales. Con ambas economías imponiendo aranceles récord a los productos del otro, los inversores, exportadores y gobiernos del mundo entero esperan señales que indiquen una distensión de la guerra comercial más intensa de la última década.

Las negociaciones de Estados Unidos con China, llevada a cabo en la elegante Villa Saladin, una mansión del siglo XVIII con vista al lago de Ginebra, se desarrolló bajo un estricto hermetismo. Varias caravanas de vehículos diplomáticos fueron vistas saliendo del lugar, sin comentarios a la prensa, lo que sugiere una cautela diplomática extrema sobre los temas tratados.

Aranceles que paralizan el comercio

Desde abril, el presidente estadounidense Donald Trump ha endurecido drásticamente su política arancelaria contra China, elevando los impuestos a las exportaciones del gigante asiático a un total del 145 %. En respuesta, Beijing impuso un gravamen del 125 % sobre los productos estadounidenses. Este cruce de medidas ha llevado el comercio bilateral a un punto crítico.

De hecho, los analistas consideran que los niveles actuales de aranceles funcionan como un boicot comercial mutuo, paralizando un intercambio que en 2024 superó los 660 mil millones de dólares. Empresas de ambos lados del Pacífico sufren las consecuencias, mientras la incertidumbre reina en sectores clave como tecnología, manufactura y agricultura.

El propio Trump insinuó la posibilidad de una reducción parcial de los aranceles en una publicación reciente en su red Truth Social: “¡80 por ciento de arancel parece correcto! Depende de Scott”, escribió, delegando la decisión a su secretario del Tesoro. Sin embargo, esa aparente apertura aún no se ha traducido en resultados tangibles.

Perspectivas limitadas de un acuerdo

Expertos como Yun Sun, directora del programa de China en el Stimson Center, son escépticos sobre la posibilidad de avances sustanciales en el corto plazo.

“Esta es la primera conversación entre He y Bessent. El mejor escenario sería un acuerdo para reducir los aranceles de forma mutua”, señaló Sun, advirtiendo que una reducción mínima ya sería una señal positiva para los mercados.

En este contexto, la reunión del sábado en Ginebra parece más un primer paso diplomático que una negociación decisiva.

La falta de resultados concretos hasta ahora refuerza la percepción de que las negociaciones de Estados Unidos con China seguirán siendo un proceso largo y complicado.

Antecedentes: ¿cómo empezó esta guerra comercial?

La disputa actual tiene raíces profundas. Durante su primer mandato, Donald Trump acusó a China de utilizar tácticas comerciales desleales para dominar sectores estratégicos como la computación cuántica y los vehículos autónomos.

Washington alegó que Beijing forzaba a empresas extranjeras a compartir propiedad intelectual, subsidiaba agresivamente a sus industrias tecnológicas y practicaba el robo sistemático de tecnologías sensibles.

Tras dos años de intensas conversaciones, ambas potencias firmaron en enero de 2020 el acuerdo de la Fase Uno, en el cual China se comprometía a aumentar sus compras de productos estadounidenses, mientras Estados Unidos pausaba la imposición de nuevos aranceles. Sin embargo, la pandemia de COVID-19 y el posterior colapso del comercio global impidieron que Beijing cumpliera con sus promesas.

Desde su regreso a la Casa Blanca en enero de 2025, Trump ha retomado su postura agresiva con renovado ímpetu, utilizando los aranceles como su principal herramienta de presión.

Entre las medidas más controversiales se encuentra un impuesto del 20 % sobre productos chinos vinculado al combate contra el fentanilo, además del mencionado 125 % vinculado a las disputas tecnológicas y comerciales de largo plazo.

Un déficit comercial que alimenta la tensión

Otra de las causas del conflicto es el déficit comercial de Estados Unidos con China, que alcanzó en 2024 los 263 mil millones de dólares.

Trump considera este desequilibrio como una amenaza directa a la economía estadounidense y ha prometido reducirlo, aunque sus medidas han tenido efectos mixtos en el comercio y el empleo.

A pesar de los altos aranceles, el volumen comercial entre ambos países sigue siendo significativo, lo que indica una fuerte interdependencia económica. Sin embargo, la continuidad del conflicto amenaza con fragmentar aún más las cadenas de suministro globales y alentar una tendencia hacia el desacoplamiento económico entre Oriente y Occidente.

Suiza: daño colateral en la política arancelaria de Trump

En medio de las tensiones entre Washington y Beijing, otros países también han sentido el impacto de las políticas comerciales estadounidenses por lo que las negociaciones entre Estados Unidos y China son claves.

Suiza, anfitriona de las negociaciones de Estados Unidos con China, fue recientemente afectada por la amenaza de aranceles del 31 % a sus productos.

Aunque Trump suspendió temporalmente esa medida, imponiendo un arancel “reducido” del 10 %, el gobierno suizo ha advertido que industrias claves como la de los relojes, el queso, el chocolate y las cápsulas de café podrían verse perjudicadas si la amenaza se concreta en el futuro.

Estados Unidos es el segundo socio comercial de Suiza después de la Unión Europea, y el comercio bilateral se ha cuadruplicado en los últimos 20 años, según datos oficiales. Las decisiones unilaterales de Washington podrían afectar de manera desproporcionada a esta economía alpina altamente dependiente del comercio internacional.

¿Qué sigue en las negociaciones de Estados Unidos con China?

A medida que las delegaciones se preparan para continuar las conversaciones este domingo, las expectativas siguen siendo moderadas.

Los mercados internacionales miran con atención las negociaciones de Estados Unidos con China, y cualquier señal de distensión, aunque los expertos coinciden en que el camino hacia un acuerdo duradero será largo y plagado de obstáculos.

Si bien es poco probable que se llegue a una solución integral en los próximos días, incluso un compromiso parcial podría aliviar tensiones y marcar el inicio de una nueva etapa en las relaciones bilaterales.

Como apuntó Yun Sun, “no puede haber sólo palabras”. Se necesitan acciones concretas que reflejen la voluntad de ambas partes de evitar una escalada mayor.

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