Las exportaciones mexicanas no petroleras 2025 mantienen su dinamismo y confirman su papel como uno de los principales motores de la economía nacional.

En julio, las ventas externas no petroleras registraron un avance anual de 5.2%, con lo que acumularon cinco meses consecutivos en expansión, a pesar del complejo contexto internacional y de los aranceles impuestos por Estados Unidos.

Este resultado refleja la resiliencia del sector externo y, de acuerdo con analistas, constituye una señal alentadora de que México sigue consolidando su posición como un socio estratégico dentro del comercio regional y global.

Manufacturas, el motor de las exportaciones mexicanas no petroleras

El crecimiento de las exportaciones mexicanas no petroleras 2025 estuvo impulsado principalmente por las manufacturas distintas a las automotrices, que aumentaron 11.7% en comparación con el mismo mes del año anterior.

Este desempeño permitió contrarrestar la caída de 7% en la industria automotriz, que tradicionalmente ha sido uno de los pilares del sector exportador mexicano.

Cabe destacar que las manufacturas no automotrices acumularon 13 meses consecutivos de crecimiento, alcanzando en julio el 64.3% del total de las exportaciones. Si se excluyen los meses atípicos de la pandemia, este nivel es el más alto desde 2009, lo que refleja una mayor diversificación y solidez en las ventas externas del país.

Balance general de las exportaciones

De acuerdo con cifras de la balanza comercial del INEGI, las exportaciones totales de México crecieron 4% anual en julio, aunque este ritmo fue menor al 10.6% reportado en junio. La caída de 23% en las exportaciones petroleras explica en gran parte la desaceleración.

En contraste, el segmento no petrolero mostró un comportamiento más sólido:

  • Industria extractiva: +22.2% anual.
  • Agropecuarias: -5.6%, acumulando seis meses consecutivos de descensos.
  • Manufacturas: +5.3% anual, con fuerte impulso de las ramas no automotrices.

Dependencia del mercado estadounidense

Un dato relevante es que el 84% de las exportaciones mexicanas no petroleras 2025 tuvieron como destino Estados Unidos. Dentro de ese total, el 25.6% correspondió a bienes automotrices (que cayeron 9.2%) y el 25.3% a otras manufacturas, que crecieron 10.3%.

Este comportamiento confirma que la integración comercial bajo el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) sigue siendo clave para el sector externo, a pesar de las tensiones arancelarias impuestas por Washington.

Opiniones de analistas

Para Andrés Abadía, economista en jefe de Pantheon Macroeconomics, los resultados de julio son positivos, sobre todo porque muestran que, pese a la caída en el sector automotriz, otros segmentos compensaron esa debilidad.

“El dinamismo en la minería y en las manufacturas no automotrices confirma que la integración regional y las reglas de origen del T-MEC siguen siendo un marco sólido para impulsar las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos, donde cerca del 85% de las mercancías permanecen libres de aranceles”, explicó.

Por su parte, analistas de Valmex destacaron que la evolución de la balanza comercial muestra un panorama más favorable que en años previos, con las exportaciones manufactureras consolidándose como el motor externo más relevante de la economía. Sin embargo, advirtieron que persisten riesgos a la baja debido al contexto internacional de menor crecimiento económico.

Expectativas para lo que resta del año

A pesar de la incertidumbre generada por la política comercial de Estados Unidos, los especialistas mantienen proyecciones moderadas para las exportaciones mexicanas no petroleras 2025.

Abadía estima que el crecimiento se ubicará entre 2% y 4% anual en los próximos meses, con un déficit comercial controlado. “Las tensiones arancelarias generarán volatilidad, pero la integración regional bajo el T-MEC seguirá siendo un factor de soporte”, señaló.

Los analistas de Valmex coinciden en que el desempeño de la balanza comercial dependerá en gran medida de la fortaleza de las manufacturas no automotrices, que podrían sostener el crecimiento del sector externo, a pesar de las dificultades en la industria automotriz, agropecuaria y, con mayor fuerza, en el segmento petrolero.

De igual manera, economistas de Banorte consideran que el comercio exterior mexicano mantendrá un desempeño relativamente positivo. “Existen señales de que las ventajas de la integración regional prevalecerán frente a la incertidumbre comercial bilateral, inclinando la balanza de manera favorable para las exportaciones mexicanas”, señalaron.

Importaciones y saldo de la balanza

En cuanto a las importaciones, en julio se registró un crecimiento de 1.7% anual, menor al 4.4% del mes anterior.

  • Bienes intermedios: +25%.
  • Bienes de consumo: +0.4%.
  • Bienes de capital: -2.2%.
  • Importaciones petroleras: -7.1%.

El resultado dejó un déficit comercial de 16.7 millones de dólares en el séptimo mes del año. La balanza petrolera mostró un saldo negativo de 2,141 millones de dólares, mientras que la balanza no petrolera registró un superávit de 2,124.5 millones, lo que confirma el papel central de las exportaciones no petroleras como soporte del sector externo.

Resiliencia en medio de tensiones

Los resultados de julio refuerzan la idea de que las exportaciones mexicanas no petroleras 2025 seguirán siendo un factor clave para la economía mexicana, incluso en medio de un escenario global marcado por la incertidumbre.

El dinamismo de las manufacturas no automotrices, el impulso de la minería y la sólida relación comercial con Estados Unidos respaldan una perspectiva de crecimiento moderado, pero estable.

En un año marcado por la volatilidad en los mercados internacionales y los desafíos del sector automotriz y petrolero, las exportaciones mexicanas no petroleras se consolidan como un motor confiable para sostener el desarrollo económico del país.

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